3.25.2009

El aire nos respira.



Prefiero el infierno del alma que amo al cielo del ser que asegura.
Las cadenas auto impuestas son las mas exigentes, la quimera del albedrío, quedarse quieto y respirar. Dejar pasar el tiempo sencillamente porque se detuvo.
Excusas de libertad disfrazadas de necesidad. La dependencia de rendirse, de caer católicamente al precipicio de tu piel. No importa cuantos días sean, no importa cuántas tempestades eternice, no importa, el fin está. Creéme, no importa cuándo sea, si somos nosotros o es la vida, ya aprendí a transmutar la muerte, a mudar la piel sin reanudar la inercia de una lágrima, en serio, ya aprendí.
El número que te divide, la presión de tu conciencia y las almas que nos dejan reposados sobre el prana, ríen en el mismo instante en que deseamos que todo explote, que todo se incendie convirtiendo en cenizas nuestra carne. Y el aire, el aire siempre nos respira.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenisimo Yane, me encanta como escrribis :D bueno te lo acabo de decir jaja Besito, Barbie.

Anónimo dijo...

Orgulloso de existir y seguir creyendo que vos sabés...
Mis mas humildes felicitaciones por lo escrito, creo en que cambiaste la piel, es un lujo mirate así!!!

Desde donde estemos!

Besos

Anónimo dijo...

Escrito enigmatico







Saludos Yan.

juan borges dijo...

yo tambien con mucha certeza afirmo " prefiero el infierno del alma que amo ", siempre....

muy bueno yan

juan